Kenneth Eugene Smith, preso desde hace más de 30 años, Kenneth Eugene Smith fue ejecutado anoche en el estado de Alabama (Estados Unidos), en lo que se ha convertido la primera sentencia de muerte por asfixia de hipoxia de nitrógeno, un método que los expertos en derechos humanos denuncia como equivalente a tortura.

“Lamento profundamente la ejecución de Kenneth Eugene Smith en Alabama, a pesar de la grave preocupación que suscita el hecho de que este novedoso y no probado método de asfixia pueda equivaler a tortura o trato cruel, inhumano o degradante”, ha afirmado este viernes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, tras conocerse el deceso.

Los medios de comunicación informaron de que, tras la administración de la hipoxia de nitrógeno, un procedimiento de ejecución no probado que funciona privando al cuerpo de oxígeno mediante la respiración de nitrógeno puro, los servicios médicos de la prisión tardaron 22 minutos en declarar la muerte formal de Smith.

Según los medios de comunicación y otros testigos presentes en la cámara de ejecución, el preso se agitó violentamente, retorciéndose y convulsionando en la camilla.

Al parecer, antes de la ejecución, las autoridades de Alabama describieron el uso de gas nitrógeno puro como “quizá el método de ejecución más humano jamás ideado”.

Declarado culpable de asesinato en 1988, Smith, de 58 años, había sido condenado a muerte en el estado de Alabama. Un primer intento de llevar a cabo la ejecución en 2022, fracasó.

La hipoxia por nitrógeno sería cruel, inhumana o degradante

La semana pasada, el Consejo de Derechos Humanos había pedido a Alabama que detuviera la ejecución y se abstuviera de tomar medidas para llevar a cabo cualquier otra ejecución mediante asfixia por nitrógeno.

Anteriormente, os relatores especiales sobre ejecuciones extrajudiciales sumarias o arbitrarias, Morris Tidball-Binz; sobre tortura y otros tratos crueles o degradantes, Alice Jill Edwards; sobre el derecho a la física y mental, Tlaeng Mofokeng; y sobre la independencia de los jueces y abogados, Margaret Satterthwaite, advirtieron que, además de ser un método de ejecución no probado, la hipoxia de nitrógeno podría someter a Smith a “tratos crueles, inhumanos o degradantes o, incluso, a tortura”.

Los expertos recordaron que el de Smith sería el primer intento de ejecución por hipoxia de nitrógeno y subrayaron sus preocupaciones ante la posibilidad de sufrimiento grave que podría causar la ejecución por inhalación de nitrógeno puro, destacando que no existe evidencia científica que demuestre lo contrario.

La hipoxia por nitrógeno fue aprobada en Alabama en 2018, pero nunca se ha aplicado ni probado. Los estados de Oklahoma y Mississipi habían aprobado previamente ese método de ejecución. Luego de que la ley federal diera a los estados la posibilidad de elegir ese procedimiento para las ejecuciones.

Los relatores especiales señalaron que el “Protocolo de Ejecuciones” recientemente aprobado por el estado de Alabama permite el uso de asfixia con gas nitrógeno. 

La pena de muerte incompatible con los derechos humanos

Más allá del método utilizado, “la pena de muerte es incompatible con el derecho fundamental a la vida”, recordó este viernes la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos HumanosRavina Shamdasani, en un mensaje en X, antes Twitter.

“Instamos a todos los Estados a que establezcan una moratoria sobre su uso como paso hacia la abolición universal”, añadía.

Los relatores especiales y los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo. Los titulares de mandatos de los Procedimientos Especiales son expertos independientes en derechos humanos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos para abordar situaciones específicas de países o cuestiones temáticas en todo el mundo. No forman parte del personal de la ONU y son independientes de cualquier gobierno u organización. Prestan sus servicios a título individual y no reciben un salario por su trabajo.



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