El director de Asuntos de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNWRA) informó este lunes que un convoy de alimentos que esperaba para entrar en el norte de Gaza fue alcanzado por fuego de artillería naval israelí. “Afortunadamente, nadie resultó herido”, señaló Tom White. 

El funcionario mostró a través de una publicación en X, antigua Twitter, dos fotografías de un camión estacionado frente a un vehículo de la ONU con un enorme agujero donde había estado parte de su carga y una lona protectora. 

Varias cajas de suministros yacían esparcidas por el arcén, pero no estaba claro qué contenían ni dónde estaba el camión.

La difícil situación de la ciudad de Gaza

El ataque del convoy se produjo tras tres intentos fallidos de llegar al norte de la ciudad de Gaza por parte del Programa Mundial de Alimentos (PMA) la semana pasada.

Sólo hemos podido enviar cuatro convoyes en el mes de enero, es decir, unos 35 camiones cargados de alimentos, suficientes para casi 130.000 personas”, declaró el director del PMA en Palestina, Matthew Hollingworth.

“(Es) realmente insuficiente para prevenir una hambruna”, dijo el funcionario de la agencia de alimentos.

En un vídeo publicado en X desde el centro de Gaza, Hollingworth describió lo “desesperadamente difícil” que es para los convoyes de ayuda desplazarse por el enclave tras casi cuatro meses de bombardeos israelíes ininterrumpidos.

“Hay más daños por todas partes, escombros, carreteras cerradas, pero también hay combates activos en varias zonas de la Franja”, dijo. Atravesar los puestos de control y simplemente moverse por Gaza desde la gobernación meridional de Rafah era ahora extremadamente difícil. Ya hay “literalmente un millón y medio de personas atrapadas en Rafah. Todos están desesperados y piden ayuda”.

Hasta la fecha, el PMA ha proporcionado raciones de emergencia, alimentos enlatados, harina de trigo y comidas calientes a cerca de 1,4 millones de personas, pero se necesita mucha más ayuda urgentemente, insistió la agencia.

Escasez de comida, refugio y medicinas

La UNRWA informó de que el número de desplazados en Gaza alcanzó los 2,3 millones de personas, lo que supone alrededor del 75% de la población. 

Más de la mitad son niños, muchos de los cuales se enfrentan a una “aguda escasez de alimentos, agua, refugio y medicinas”, advirtió la agencia, añadiendo que los continuos e intensos combates en torno a Jan Yunis “siguen empujando a miles de personas hacia la ciudad meridional de Rafah, que ya acoge a más de la mitad de la población de Gaza”. La mayoría vive en estructuras improvisadas, tiendas de campaña o a la intemperie”.

Según la última información actualizada sobre el conflicto facilitada por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), las fuerzas israelíes han seguido destruyendo bloques de viviendas en todo el enclave; en el sur, este y centro de Jan Yunis y en el barrio de Al Sabra de la ciudad de Gaza. No se ha informado de víctimas en los últimos incidentes, señaló la OCHA.

Objetores a la guerra

Mientras tanto, unos 800 funcionarios gubernamentales de países occidentales publicaron el fin de semana una carta abierta en la que denuncian el apoyo de sus países a la guerra, calificándola de “una de las peores catástrofes humanas de este siglo”.

Se cree que los funcionarios, que firmaron la carta de forma anónima, son diplomáticos de Estados Unidos y varios países europeos, entre ellos Francia, Alemania, Reino Unido y Suiza.

Señalaron que protestan porque sus gobiernos han apoyado a Israel “sin condiciones ni responsabilidades reales”, lo que ha provocado “decenas de miles de muertes civiles evitables” y el bloqueo “deliberado” de la ayuda, que ha dejado a “miles de civiles en peligro de inanición y muerte lenta”.

Temores de escalada

El viernes pasado, Estados Unidos y Reino Unido atacaron a milicias proiraníes en Irak y Siria, tras la muerte de tres militares estadounidenses en un ataque contra una base estadounidense en Jordania.

En medio de los continuos llamamientos a un alto el fuego en Gaza y a la liberación de todos los rehenes, sigue existiendo la preocupación de que la situación pueda agravarse aún más debido a los acontecimientos en el Mar Rojo, donde los combatientes Hutíes han atacado a embarcaciones supuestamente vinculadas a Israel.

En la frontera de Israel con Líbano, los intercambios de disparos transfronterizos con Hezbolá también han aumentado la preocupación por la inestabilidad regional.

El último balance de víctimas de la guerra, desencadenada por los ataques dirigidos por Hamás el 7 de octubre que dejaron unos 1200 muertos y otros 250 rehenes, es de al menos 27.365 palestinos muertos en Gaza y 66.630 heridos, según las autoridades sanitarias del enclave. 

La OCHA también señaló que 223 soldados han muerto en la ofensiva terrestre en Gaza y 1296 soldados han resultado heridos, citando al ejército israelí.

Grupo de revisión

El Secretario General, en consulta con el comisionado general de UNRWA, Philippe Lazzarini, informó este lunes que ha nombrado un Grupo de Revisión independiente para evaluar si la agencia “está haciendo todo lo que está en su mano para garantizar la neutralidad y responder a las acusaciones de infracciones graves cuando se producen”.

 La revisión estará dirigida por la ex ministra de Asuntos Exteriores de Francia, Catherine Colonna, que trabajará con tres organizaciones de investigación: el Instituto Raoul Wallenberg de Suecia, el Instituto Chr. Michelsen de Noruega y el Instituto Danés de Derechos Humanos.

António Guterres señaló que el Grupo de Revisión comenzará su trabajo el próximo 14 de febrero y se espera que presente un informe provisional a finales de marzo y uno final a finales de abril

Esta revisión independiente se llevará a cabo en paralelo con una investigación actualmente en curso por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de las Naciones Unidas sobre las denuncias de la participación de 12 miembros del personal de la agencia en los ataques de Hamás en el sur de Israel el pasado 7 de octubre.

Guterres señaló que las acusaciones tienen lugar en un momento en que UNRWA, la mayor organización de la ONU en la región, trabaja en condiciones extremadamente difíciles para prestar asistencia vital a los dos millones de personas en la Franja. 

 



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